Tiene una hermosa fuente en su plaza principal, además del enorme
Pabellón Nacional, que siempre saluda de frente a dicho Palacio,
mientras en la otra plaza, existe una Concha Acústica, que sirve para
proyectar todas las artes escénicas. Histórico, pero también reformado
en su tiempo, ha sido testigo de todo el proceso político y social de
nuestra nación.
Esta sede popular, no deja de ser anfitriona de pintorescos
personajes, que van desde lustradores dormilones, hasta abuelos que con
su periódico, puesto en su regazo, empiezan a leer los recuerdos de las
épocas pasadas y sin darse cuenta, resultan hablando solos, sin que
nadie se detenga a escucharlos.
Hoy, después de bajarme impetuosamente de un vehículo, me acerque al
famoso parque central, en el lado de la sexta avenida, que curiosamente
parte dicho parque en dos, definiéndolo como para actos oficiales la
primera y para eventos cortos la segunda. Me fui acercando lentamente
al vivir mismo de la gente y aprovechando la exquisita mañana, empecé a
buscar a un lustrador de zapatos y buscando a la vez una banca, como
las que ofrecen las jardineras de las plazas, sin darme cuenta, le
respondí el saludo de sonrisa a un travestí desvelado, que tenia un
sentado femenino, como queriendo ser sensual, pero a lo hecho, pecho.
Al fin, un lustrador, de aquellos que vienen hacia uno, como desde las
siete de la mañana, ya casi siendo las once ¡Llegó al fin! Haciendo una
seña haragana con la mano, que el lustrecito, iba a costarme dos
quetzales.
Quedándome de frente el famoso don Paco, el Cascabelero, que rodeado
de un montón de paisanos, se daba a la tarea de convencer a los
presentes de que le compraran unos pomos que contenían esencia de polvo
de serpiente de cascabel. Armado de un alambre de percha al cuello,
que servía para sostener un viejo micrófono, que conducía el sonido a
una bocina igual de vieja, puesta en el pavimento, además de un álbum
lleno de fotografías de enfermedades de la piel y por supuesto una
serpiente viva y otras pieles de serpientes muertas, resguardaban
también, todo el menaje de este curandero alternativo.
Yo llegué, cuando se dirigía a unos interesados en hacer
comentarios, diciéndoles: "Shhh...Muchá, háganme el favor de irse mucho
a la chingada, pues para eso el parque es sumamente grande, yo aquí
estoy trabajando y me están jodiendo el negocito."
Sin lugar a dudas, conocía bien a su público, pues con lenguaje
cordial y muy popular, les hacia conciencia de que eran unos "Shucos" y
que la limpieza era sumamente importante para mantener el cuerpo
saludable y que por "chuchos"no podían dejar de ir donde las
prostitutas, infectándose de cuanta babosada existía, pero para eso él,
había preparado su famosa receta, para contrarrestar estos males, pues
servía para casi todo y que éste día, se sentía de excelente humor, por
eso les iba a regalar la etiqueta del supuesto medicamento, pues por
eso no cobraba nada, pero era importante, pues ahí podían encontrar el
número de registro sanitario, su nombre y el número de su celular, para
cualquier consulta.
"El remedio" -indicó- "es barato ya que no tengo que pagar oficina,
ni teléfono, ni mucho menos secretaria, a esa la dejo durmiendo
tranquila en la casa". Le gustaba dar todos los pormenores, ya que lo
que no le gustaría que llegara "cualquier hijo de la chingada a decirme
que soy un hijo de sesenta mil P... pues yo no estoy para babosear a la
gente, para eso ya tenemos suficiente con los políticos, y hablando de
eso, se acuerdan del Ex Presidente De León Carpio, se murió por que no
se cuidó, de la diabetes, que es la enfermedad silenciosa, bien se
hubiera podido echar unas cucharaditas de polvo de serpiente ¡já! Bien
cuidadito estuviera, pero ahora, ya es historia".
Al fin terminó el lustrador, mejor no le hubiera dicho que tuviera
cuidado con los calcetines, dejó los zapatos hechos unas obras de arte,
ni respondió: De Nada, cuando le di las Gracias. No dejaba de sentir
la miradota del vecino travestí, pero entendió inteligentemente mi
indiferencia y mi heterosexualidad, gracias a Dios, pues estas cosas,
no dejan de ser incómodas y bestialmente locas.
Don Paco terminó el discurso de venta y empezó las ofertas para la
Salud, según decía, dando las gracias por el torrente de compras, aún
se animó a ofrecer otros pomos, que no le había dado tiempo a poner la
famosa etiqueta. Definitivamente, fue un momento donde todos fueron
felices, todos salieron con algo en las manos y más con la esperanza
puesta en el corazón de que llevaban una posible cura, para saber qué
tipo de males.
Dándome finalmente cuenta de que no sólo habían parroquianos pasando
el tiempo, para no darse cuenta que no tenían trabajo, sino que era el
punto central de reunión de muchos jóvenes desgarbados llenos de
tatuajes, que ya empezaban a maquinar como iban a solventar el paso del
día y las necesidades que el día conlleva, eso significaba que la
violencia y los atracos, no habían terminado.